sábado, 2 de enero de 2016

Relaciones gaseosas

Conozco personas que han pasado de la soltería a la vida en pareja tranquilamente pero al cabo de no mucho tiempo pareciera que la magia se acaba, y no entienden por qué les pasa esto.
No soy psicólogo ni terapista de parejas pero sé leer, y en éste particular encuentro que el común denominador es la falta de tiempo de conocerse, muchos se aventuran a convivir en pareja motivados principalmente por una empatía (que se puede tener con mucha gente)  aunada al deseo sexual y la ventaja o digamos el esfuerzo de poder lograr un espacio adecuado dónde vivir.

Lamentablemente ésto no es suficiente, el hecho de que se pueda no siempre es el mejor indicativo de que se deba.

Lo que produce este constante ir y venir de relación en relación conviviendo una y otra vez con alguien diferente, puede ser una depreciación de las relaciones, sentimientos de frustración y posible depresión, para dejarlo hasta allí, aunque también están los irresponsables que no les interesa la parte sentimental y van saltando de relación en relación, a esos les sale psicología en serio.

Pero si en medio de todo esto lo que quieren es sexo frecuente, y no amor verdadero o una futura familia propia, entonces su conveniencia les resultará normal, pero si aspirabas algo más y después de convivir un tiempo resulta que como es lógico, baja considerablemente la intensidad, la atención, el romance, y alguno de los dos termina frustrado o insatisfecho emocionalmente porque no era el tipo de relación esperada, es un indicador definitivo de que fue apresurada la decisión de convivir sin darse tiempo de conocerse sin máscaras, pues en las relaciones adultas hace falta mucho más que sexo y un techo común para lograr un equilibrio que pueda ser el arras de una vida juntos, en equipo, en las buenas y en las malas. (No insinúo que existan las relaciones perfectas sin inconvenientes, no hablo utopías ni me dirijo a niños)

Dije sin máscaras, porque en el típico desenvolvimiento del efervescente período de cortejo, las personas (tanto ellas como ellos) dependiendo del nivel de interés pueden pretender o aparentar una falsa imagen durante seis a nueve meses, luego de ese tiempo la carroza se les convierte en calabaza y vuelven a ser quienes realmente suelen ser día tras día.

Si esperaban mil razones de por qué se recomienda darse un tiempo "antes de" creo que ésta vale por 999. La mil sería que si pasado ese período de tiempo no muestra una cara o aspecto muy diferente al que demostraba al principio y se consideran mutuamente aceptables, está la posibilidad de que se canse y se vaya, razón por la cual no debe sentirse culpable quien decidió esperar, sino que muy por el contrario fue bueno esperar porque eso le deja bien claro que la otra persona no esperaba nada serio al tiempo presente ni mucho menos a futuro, porque si hay algo que es casi que más importante que todas las demás cosas en una relación de pareja es la paciencia. Sin ésta, el futuro no será nada alentador.

Ahora, resulta que la sinceridad es la clave en este asunto, y no me refiero solamente a la confianza que la otra persona pueda generar, sino a la sinceridad con uno mismo, pues indistintamente de los diferentes niveles de inteligencia emocional existe la sinceridad con nuestro propio ser, ese ser interno que es quien termina herido y decepcionado después de haber pasado por una experiencia frustrada de éste tipo. 
Algunos le llaman "corazón", "conciencia", u otros adjetivos que se me escapan de la memoria en este momento, pero el punto es que realmente nos hacemos un daño mayor tanto cuantitativa como cualitativamente en nuestras emociones, y generalmente el tiempo de declive/decepción/frustración puede ser mayor al tiempo logrado de afecto/placer/satisfacción.

Si conoces algún caso similar al que he descrito, probablemente ésta sea la causa, no es la única pero suele ser una de las más comunes.
Así que, si de casualidad te pasó esto antes, o lo estás viviendo hoy en día, tómate un tiempo para analizar si conocías bien a la persona con la cual decidiste vivir en pareja, o si lo que querías era simplemente estar con alguien por cualquiera que haya sido tu motivo pero no te está funcionando como esperabas, y si realmente quieres formar una familia propia, lograr construir más que una casa, un hogar, recuerda que la clave es ser sincero contigo mismo(a) y no engañarte ni a ti mismo(a) en primer lugar y luego a tu pareja (sí, en este orden) porque sino, vas a ser tú quien primeramente va a terminar como dije al comienzo, con una depreciación de las relaciones de pareja, (una devaluación moral) frustración, y en muchos casos, depresión.

Sincérate primero a nivel individual, para que entonces puedas sincerarte con la otra persona y así no serás tu mismo(a) quien tuvo una máscara de "pareja ideal" delante de la otra persona, y que resultó tal vez de manera diferente a como en el fondo de tu corazón deseabas que terminara, porque siempre pensamos y decimos que nos hicieron esto y nos salieron con aquello, pero muy pocas veces decimos que yo le hice esto, le ilusioné con aquello, pero le resulté con ésto otro...
¿O es que acaso somos perfectos para no fallar y siempre somos las víctimas? No digo que tú fuiste el malo(a) de la relación, pero lo traigo a la luz porque a veces resulta que sí es así, a veces uno mismo es el malo de la historia y se niega a admitirlo, por eso sugiero que debemos ser sinceros primero con nosotros mismos con respecto a lo que queremos con alguien más.

Por todo esto es que las llamo relaciones gaseosas, porque son iguales a los refrescos, la champaña y cualquier otra bebida gaseosa que al ser vertida en el vaso o copa, inmediatamente levanta mucha espuma y burbujas que hacen que se derrame, pero cuando la espuma gaseosa se va... Queda muy poco en el vaso, y lo que queda es lo que vas a tomar, la pasión y el enamoramiento inicial son la espuma, pero la paciencia, la tolerancia, la perseverancia y la fidelidad es lo que queda en el vaso, de tí primeramente depende que tu relación sea pura espuma, o un vaso lleno, cabe aclarar que eso no significa que no debe haber pasión y enamoramiento pues no somos robots, sino que debe haber además de cualquier cosa un fundamento sólido de carácter integral y como lo dije antes ahora lo repito por tercera vez y para finalizar: Se comienza por la sinceridad contigo mismo(a).

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