Como peregrinos y extranjeros
Seguramente algún lector pensará que lo único que hago es quejarme de todo con estilo, pero no; mi posición es que si hay algo que esta bien, así debe continuar e incluso mejorar, pero lo que no ande bien, de ello no debemos ser alcahuetes, hay que denunciar y corregir lo que se deba corregir sin disimular ni consentir los errores.
En estos difíciles días que nos tocan como nación mas no como patria, (porque patria significa familia, y actualmente es una burla llamarnos patria) sé que si anduviésemos con mentalidad de peregrinos y extranjeros, hubiera menos malestar y menos personas sin valores morales y espirituales que ven en la oportunidad su beneficio egoísta y corrupto que perjudica a los demás. Conozco una zona rural un poco alejada de las principales ciudades, muy calurosa, queda saliendo del Estado Miranda por la vía del Estado Aragua.
Es un poblado a lo largo de una carretera vieja creada en la época del dictador que tuvo más sentido común de todos los que hemos sufrido, Marcos Pérez Jiménez, quien la hizo construir a fuerza de mano de obra de presidiarios. Es una vía agradable, los arboles de lado y lado proporcionan una buena sombra. Casi todas las casas quedan bordeando la carretera, la via es plana, y así los vecinos comodamente se sientan en frente de sus casas a esperar las unidades de transporte público.
Normalmente cuando visito esa zona, me voy de pie en las unidades que vienen subiendo lentamente, cargando a todos los vecinos de frente a sus hogares, por eso casi siempre camino hasta el final de la vía, pues se me hace agradable simplemente caminar por esa enorme vecindad y ver a cuántos conocidos me encuentro, tanto viejos compañeros de estudios como ex-alumnos de la misma escuela donde estudié de niño, y que luego la vida me regaló la oportunidad de dar clases ahí mismo.
Así, sin afán alguno llego al punto de retorno y tranquilamente abordo la unidad de transporte, que luego sube recogiendo a los vecinos que por la comodidad de tener la calle frente a sus hogares, esperan sentados el transporte y lo curioso es que la mayor parte de ellos se van de pie, pues quienes nos tomamos la molestia de caminar un poco aprovechamos los asientos, sin colearnos, sin pelear, sin rogar.
Con mentalidad de extranjeros, como tantos extranjeros que por generaciones hemos hospedado en nuestra nación, y de quienes tanto hacemos burla hasta en los medios de comunicación de alcance masivo, pero ellos siempre han sabido que si caminan un poco más, lograrán obtener el asiento para luego viajar más tranquilos a su destino. Mas no así la mayor parte de los nativos, que desde el patio de su nación se sientan cómodamente a esperar que pase la oportunidad o la bendición para entonces, sólo entonces levantarse cuando está justo frente a ellos, y viajan de la peor manera.
Luego, esos extranjeros de quienes hemos hecho burla por generaciones, vienen a ser nuestros jefes, inversionistas, dueños de muchos de los mejores bienes y empresas y pare usted de contar, mientras la mayoría de los nativos continúa haciendo chistes del Árabe, del Portugués, del Italiano, del Chino, el Colombiano o el Peruano, sentados en el solar de su conformista comodidad, esperando que la oportunidad o la bendición se estacione en frente de sus narices para ir a comprar lo que producen o importan y venden ellos, y además para ir a trabajarle al Árabe, al Portugués, al Italiano, al Chino, al Colombiano o al Peruano y por supuesto quejarse, criticarlos, denunciarlos y seguir burlándose de ellos desde una posición de entera ineptitud mental, por no imitar el buen ejemplo de quienes entre nosotros viven desde hace varios siglos, pero aunque tengan la nacionalidad, mantienen su acertada actitud de caminar y vivir como peregrinos y extranjeros.
Lunes 13/04/2015.
No hay comentarios:
Publicar un comentario