lunes, 20 de julio de 2015

No quiero ser como tú

Quiero lo que tú tienes, pero no quiero ser como tú...

Con esta sencilla frase fácilmente se describe el sentir de las personas ajenas a la religión cristiana que sólo en los países hispanos es conocida como "Evangélicos" ni en la Biblia ni en países que no sean hispanohablantes se auto-denominan así. Vale la pena aclarar este detalle pues hay muchos creyentes que desconocen pequeños detalles que marcan grandes diferencias.

Aproximadamente hace diez años estuve de misionero en Cuyagua, Estado Aragua, todos los fines de semana (viernes y sábado) durante varios meses. Las personas dejaron de lado sus diferencias basadas en las distintas religiones que dicen que practicaban y hasta se perdonaron diferencias entre ellos todo por coincidir en un mismo lugar para escuchar un mensaje que no criticaba al vecino ni les exhortaba a esconderse del diablo en una religión basada en prohibiciones, nada de eso. Era un mensaje de amor, buenas noticias de parte de un Rey que anhelaba reconciliarse con su pueblo. Y ciertamente el Rey está atento al clamor de los justos, tanto así que en ese grupo de creyentes que se atrevieron a despojarse de su ego y comprobar que no se trata de más de lo mismo sino de libertad, varios de ellos fueron libres de enfermedades, incluso de sida.

Una tarde de domingo un hermano la congregación se ofreció a llevarnos en su camioneta. A medio camino la persona encargada, una señora que aprecio mucho me sorprendió al decir: "yo no sé qué estamos haciendo en Cuyagua..." Exacerbado le respondí: "Estamos como Jeremías, arrancando y destruyendo, arruinando y derribando, edificando y plantando" Ciertamente eso fue lo que hicimos allá para poder lograr aquel concilio tan afable que prevalecía por aquellos días donde aceptó el mensaje del Reino desde la que paseaba al "santo" hasta pentecostales rajatabla y bautistas que no se hablaban entre sí por causa de sus "doctrinas". ¿A qué viene el texto de Jeremías en todo esto? Así como lo expliqué aquella tarde, ahora lo escribo:

Arrancamos y destruimos odios y prejuicios sectarios, arruinamos y derribamos clichés y argumentos sin sentido causados por la religión organizada y luego edificamos el cuerpo de Cristo plantando la semilla de la Palabra de Dios. Y le dije: "Debemos des-evangeliquizar a las personas para poder cristianizarlas". Eso precisamente es lo que debería hacer todo aquel que se crea religioso o digamos "creyente" para los que dicen que religioso es el de al lado pero él no. ¿Cual es el sentido de tratar de forzar a las personas a cambiar de afuera hacia adentro? ¿Acaso sirve disfrazar de "equis" religión bien sea con las faldas que barren y las corbatas que normalmente nunca usaría sólo por imposición religiosa? si la gente cambia es de adentro hacia afuera? ¿No es perder una hermosa tarde de café visitando creyentes para decirles cómo se tienen que vestir "ahora"? Si alguien adopta una forma diferente de vestir, hablar o actuar debe ser únicamente como resultado de una convicción interna, y no está mal, pero estos "mandamientos de hombre" ya forman parte de la rutina de la religión organizada.

El hábito no hace al monje, pierden su valioso tiempo disfrazando gente.

Si tan sólo mejoran en los ejemplos productivos y en la eficacia no haría falta decirle a nadie cómo vestirse, peinarse o hablar, (cosas que tampoco tienen importancia de vida o muerte y en lo personal me parece algo absurdo pues como bien dice el Apóstol Henry Hernández de C.C.G.: "La moralidad se enseña en casa, la congregación es para instruir, para capacitar a la Iglesia") cuando el liderazgo realmente es ejemplar y motivador, la gente busca de una u otra forma parecerse a su líder sin que le manden a disfrazarse. Entiendo que soy incómodo con lo que escribo, pero es necesario resaltar las cosas para despertar reacciones en los demás, ya que comúnmente suelen ignorar consejos que atenten contra la sacro-santa tradición, por eso uso la palabra "disfraz" pues aparte de destacar es algo que personalmente he oído, y lo escribo con autorización: "cuando llegábamos a la casa nos decíamos: vamos a quitarnos el disfraz" comentaban las amigas anónimas, por mencionar sólo un caso conocido, sé de algunos otros de "personal activo" que al presente también confiesan que tienen ropa moderna y un par de "disfraces" para asistir a sus congregaciones.

A todas esas personas: gracias por su sinceridad, a mi sólo no se me hubiese ocurrido colocar ese adjetivo, pero ya que proviene de la abundancia de sus corazones...

Pero no perdamos el punto; ciertamente como lo dije espontáneamente en 2003, lo sostengo en 2015 y con más fuerza que antes: Hay que des-evangeliquizar a las personas para poder cristianizarlas, y el asunto no es crear polémica entre dos verbos tal vez recién inventados, sino que el concepto común que lamentablemente se maneja en el mundo real cuando se habla de evangélicos es poco aceptable, por ser demasiado considerado. Bien lo hemos oído de Dante Gebel y algunos más, que la gente necesita, desea, anhela ese Dios que conocemos pero detestan, rehuyen y desprecian una cultura que parece retroceder en el tiempo, muchas veces copada de "no puedes esto" y "debes aquello" El mismísimo Jesús Adrián Romero escribió en su muro de facebook en 2014: "La Iglesia actual está en contra de todo y a favor de nada, y se ha convertido en una de las entidades más corrosivas" - Imaginen la oleada de ataques e insultos que van desde “ecuménico” hasta “satanista profesional” ¿y los recibió de quienes? de manadas y manadas de evangélicos que tanto escuchan y cantan sus canciones (cosa que no hizo más que reafirmar lo que él escribió). Así es: Esa cultura que se vuelve en contra de todos cuando nos comportamos más como hooligans que como hijos de Dios, ese comportamiento atípico es precisamente lo que la gente rechaza. Esto fue literalmente lo que escribió Jesús Adrián aproximadamente en Julio de 2014:

“Lo he expresado en el pasado y lo haré de nuevo: El estado de la iglesia en Latinoamérica es lamentable. Al paso que van, algunos sectores de la iglesia pueden llegar a convertirse en una secta. Hay mucha ignorancia, mucho sectarismo y fanatismo. Los cristianos de los que estoy hablando están en contra de todo y a favor de nada. Dicen que quieren compartir el evangelio de Jesús, pero lo hacen de una manera tan cáustica y vitriólica, que el mensaje del evangelio que proclaman ha dejado de ser un mensaje de “buenas nuevas” y el resultado que están logrando es lo opuesto a lo que realmente quieren lograr; la gente los rechaza, los tilda de locos y rechazan la iglesia.

Creo que la iglesia necesita voces mediadoras y cuerdas, voces que nos alejen de los extremos en los que hemos caído. Sé que hay muchos líderes que piensan como yo y están tratando de ser un catalizador en sus áreas de influencia, pero tratar de ser una voz mediadora y cuerda tiene su precio. Serás el blanco en medio de una cacería de brujas.

El fanatismo de algunos cristianos los hace irse por la tangente en casi todos los temas que abordan. Tienen una visión de túnel en relación a los temas espirituales. Necesitamos dejar de creer en tantas teorías de conspiración absurdas. Realmente hacemos del cristianismo una caricatura cuando creemos de esa manera.”

A todos nos viene estupenda una palabra de aliento, todos necesitamos consolación, es espectacular compartir la palabra de Dios y adorar, pero si en ocasiones nos comportamos como talibanes de Al Q'aeda o extremistas del Estado Islámico donde lo único que nos falta es el AK-47 y el cinturón de explosivos plásticos, ¿A quién vamos a atraer, sino es a aquellos que sólo porque no han conocido algo mejor y les urge su necesidad espiritual, se unen a las filas de estos extremistas espirituales? A esta altura es cuando debo repetir: No se moleste que no es con usted... Es con los dos o tres entre muchos millones que eventualmente incurren en estas fallas...

Y como cosa casual mientras escribía esto, recibí un mensaje de texto de esas cadenas que a veces llegan pidiendo oración por algo, esta vez pidiendo al menos un minuto de oración porque el grupo extremista Isis tomo la ciudad de “Quaragosh” la mayor ciudad cristiana de Irak, y ya se estaban llevando a cabo decapitamientos masivos. Por supuesto que detuve lo que hacia para orar por todas esas personas aunque eso sucedió hace mas de siete meses, específicamente en agosto de 2014 y apenas ahora recibo el mensaje, pero mi reflejo inmediato al leerlo fue responder que hagan permanentes esas cadenas porque suena egoísta pedir oración solo porque esta vez atacaron a los cristianos, y lo escribí porque no vi pronunciamientos relevantes ni cadenas de nada desde que el Estado Islámico comenzó con sus crueles matanzas en el medio oriente, ni cuando decapitaron con cuchillos a periodistas de diferentes nacionalidades, ni cuando lanzaron homosexuales desde las azoteas, ni cuando castraron a multitudes de mujeres, ni mucho menos cuando quemaron vivo al piloto jordano y lo transmitieron en video hace poco.

(Tal vez esas cadenas de mensajes me llegarán en dos o tres meses.) Y es parte de un todo que yo debo corregir primero en mi, pero sería espectacular si los dos o tres “fuera de orden” entre muchos millones por quienes escribo estas cosas rectificaran conmigo para potenciar el funcionamiento óptimo de la Iglesia... y digo que es parte de un todo, refiriéndome a que cada cosa que escribo guarda relación profunda con todas las demás, este mensaje de texto que a mi parecer fue algo egoísta, es producto nada más y nada menos que de la “Institucionalización” al tomarse en cuenta sólo a ellos mismos, como pudieron leer en esta edición, en el artículo titulado “The Shawshank Redemption”.

Así que; si Jesús Adrián Romero que ha “pateado” países y congregaciones hasta decir basta, ha estado diciendo cosas similares desde hace tiempo, debe ser que tal vez este servidor no sea el único “fuera de orden” que anda inventando cosas por ahí...

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