lunes, 20 de julio de 2015

Yo soy SPIDERMAN

Advertencia: Estas lineas no tienen la intención de ofender específica ni generalmente a nadie, ni mucho menos contienen la fórmula mágica para resolver nada. Sólo es otra de mis reflexiones, ejerciendo el libre albedrío que Dios me ha concedido y la libertad de expresión que me permite la constitución de mi país.

Todo aquel que leyó "Cerdos en la sala" (Libro religioso de liberación espiritual) debería recordar que en algún lugar dice que nos ocupamos de limpiar las telarañas en vez de acabar con la araña. Así es el tema de la corrupción en Venezuela: Todos apuntan a los políticos, los de izquierda culpan a los de derecha y los de derecha igualmente a los de izquierda. Nadie reconoce sus errores sino que todos consiguen convenientemente algún chivo expiatorio y nunca terminan por ser culpables de nada. Los civiles están que se matan entre ellos, y esencialmente se suele señalar a los políticos como principales responsables por ser ellos quienes gerencian a nivel macro y toman las decisiones a nivel legislativo, ejecutivo y judicial.

Pero este libre pensador lleva años diciendo que la culpa de toda esta corrupción no es de los políticos solamente, sino que todos y cada uno de nosotros somos profunda y constantemente co-responsables de todo este desastre institucional, o al menos una vez lo fuimos aún en su más pequeña expresión, bien haya sido con o sin conocimiento.

Las telarañas en este caso son el resultado o producto visible de un proceso de corrupción que la mayoría de las veces comienza en el corazón del ciudadano común, del venezolano de a pie que sufre la destrucción de la nación culpando a otros por la maldad de su propio corazón llevada a escala mayor por funcionarios de Estado y hasta por sus opositores (según la mayoría de la información que vemos en los medios de comunicación.) Escasez, tráficos ilegales, deterioro sistemático de los niveles de educación, devaluaciones, inseguridad y pare usted de contar tan sólo son telarañas, hilos entretejidos en esta gran red de corrupción.

Ahora bien; volviendo a lo de “Cerdos en la sala” seguramente nos preguntamos quién o qué es la araña.

En este caso, la respuesta es sumamente sencilla: Yo soy la araña. O Spiderman, para que suene mas “cool”.

Ojo, no crean que yo soy Spiderman pero tu eres Chávez y el otro es Leopoldo, no. Tu también eres la araña, es decir: Nosotros somos la araña y ésta lanza un hilo cada vez que nos detiene un fiscal de tránsito por alguna irregularidad y para poder continuar le damos "pal fresco" (entiéndase soborno en efectivo) o cuando la policía captura a ese delincuente y algún familiar o el propio delincuente "negocia" una tarifa a cambio de su libertad, o hasta la jovencita que tiene un “contacto” que le falsifica el documento de identidad para poder entrar en la discoteca... ¿Y qué de algo tan simple como el hecho de "colearse" en la fila del transporte público, o en las mega colas actuales que hacemos tanto los “azulitos” como los “rojitos” para poder comprar cualquier cosa? ¿Dígame usted si le parece gracioso que después de esperar largo rato en una fila llega alguien y sólo porque sí viene a ubicarse justo delante de usted sin haber esperado como el resto? Tal vez algún conocido lo invitó a "colearse" o fue usted quien lo hizo, pero no molesta cuando uno lo hace, sino cuando se lo hacen a uno, ¿verdad?

El desastre institucional es un problema de fondo, cultural, moral y espiritual, si; ya sé que también espiritual o en el orden que ustedes quieran corregir; pero si apelamos al sentido común por un momento veremos que cada vez que esto pasa (todos los días de nuestra patria querida), corrompemos el normal funcionamiento del sistema social secular del cual todos formamos parte, y cada quien lanza su hilo, por insignificante e inofensivo que parezca, tejiendo así la enorme red de corrupción a la que ya estamos no sólo adaptados, sino que además ayudamos a enmarañar más y más para luego quejarnos de los rojos o de los azules e inculparlos haciéndonos las inocentes víctimas del sistema, y los más religiosos culpando “al enemigo”. Pero por cada ladrón que vende cosas robadas hay un corrupto que se las compra, por cada profesor corrupto que escribe con tiza en el pizarrón las tarifas para pasar las materias hay alumnos igualmente corruptos que les pagan, por cada fiscal corrupto y “matraquero” hay otro conductor corrupto que le ofrece dinero, por cada político corrupto hay multitudes de corruptos que lo acostumbraron a no dejar la corrupción, retro alimentando así este malvado círculo vicioso del cual muchas organizaciones religiosas no se escapan porque también están “rodilla en tierra” desde hace años y no precisamente ante Dios. (El que tenga oídos, que oiga...)

¿De qué se quejarán entonces las madres de los delincuentes si en la gran mayoría de los casos conocen lo que hacen sus tesoritos? Y bien digo delincuentes más no pienso en los de barrio solamente, sino en los que también tienen cómo vivir bien en buenos lugares y con las mejores crianzas pero eligen, deciden, planifican y ejecutan igual que aquellos del peor barrio y con la peor crianza. ¿Sabían ustedes, apreciadísimos lectores, que en Francia existe una plaza donde no se admiten mascotas ni Venezolanos? ¿O que muchos de esa “clase media” que ha emigrado de Venezuela para establecerse en Panamá ya gozan de mala fama por “vivos”?

-Me parece escuchar un evangélico en mi hombro derecho diciendo que no es justo que por uno paguen todos, pero el cantante de rap venezolano a mi izquierda dice que esa excusa

ya excedió el numero de usos permitido “per cápita”.-

Cada vez que saltamos las reglas establecidas para mantener el orden social, cada vez que apelamos al “cuanto hay pa' eso” o al “yo tengo un amigo que trabaja en tal parte y cobra tanto sin hacer cola”, estamos lanzando un nuevo hilo de corrupción que nos atrapa a nosotros mismos, pero no se ofendan ni se retuerzan fingiendo espiritualidad ante una blasfemia: Sólo digan: “Esto no es conmigo, no tengo por que molestarme” -Listo.-

(Aunque igual seguimos siendo la araña.)

Revisemos bien en qué hemos contribuido en este terrible desastre moral e institucional que sólo es bonito si no vivimos aquí y lo vemos por “Telesur” y detengamos cada acción nuestra que avive tal maldad, debemos boicotear nuestra propia corrupción y educar a las nuevas generaciones para que detengan la práctica que nosotros mismos fomentamos para lograr tener un mejor país, porque si crecen con modelos corruptos aumentan las probabilidades de que ellos también lo sean durante su vida, entonces seguiría la cadena de estudiantes, obreros, profesionales, empresarios, políticos, militares y demás con un corazón altamente corrupto que no se volvió malo al asumir un cargo importante, sino que desde pequeño fue aprendiendo a lanzar sus propios hilos porque lo veía en su entorno, así es damas y caballeros, ¡Sin pasiones místicas ni reprendederas de demonios hagamos morir la araña que hay en cada uno de nosotros!

Y aquel que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

“No seas vencido por lo malo, sino vence con el bien el mal.”

(Romanos 12:21 - La Biblia Textual)

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